Musica...

martes, 4 de noviembre de 2008

No me miraste

Se enredan en el cabello que, por azar

o fuerzas sobrenaturales predeterminantes,

se posó cerca para traicionar la soledad.

Impávidas y vibrantes delinean tus ojos de agua.

Son testigos de tus desconsuelos y

Amparan restos de humores oculares

A la vigilia recelosa de tus gemas cóncavas

Se empapan, iracundas, con gotitas traviesas,

que en su vehemencia juvenil

se encuentran piel a piel, con un destino fatal

que ultima en la comisura de tus labios.

Esclavizadas a los párpados

En cada lumbre se alzan desesperadas

para casi rozar a sus semejantes:

Las arqueadas que ríen o imitan la angustia.

Viven lejos y a un centímetro. Culturas desconocidas.

Respiran el mismo aminoácido,

pero no se besan.

Entonces condenadas mil veces por su propia inercia,

A una subsistencia efímera,

Al sinsentido de una pelusilla.

Tal como los hombres.

Y puedo escuchar a los dioses celestiales florecer

Desde la cúpula fugaz, fatalmente azabache.

No olvidaré los universos delineados que presencié en aquel relámpago inmortal

Donde casi alcance dimensiones únicamente conocidas para los gravitones.